Que ver en Segovia – El Acueducto de Segovia, una obra maestra de los Romanos

Acueducto-de-Segovia

El Acueducto de Segovia es sin duda, el monumento por antonomasia de la ciudad. Un gigante de piedra que lleva vigilando la urbe desde la época romana, caracterizado por su majestuosidad y su perfecto estado de conservación a pesar del paso de los años. No puede entenderse su presencia sin ligarla a un aroma inconfundible a cochinillo asado, junto al que se ha erigido como seña de identidad segoviana.

Un total de 166 arcos, que se elevan hasta los 28 metros en su parte más alta, construidos con sillares de granito asentados unos sobre otros. Ni cemento, ni hormigón, sólo maestría en la colocación.

Una verdadera joya arquitectónica que ha sabido mantener su condición de buque insignia segoviano con el paso del tiempo.

Declarado Monumento Histórico en 1884, tiene una longitud total de 16.220 m y un caudal máximo de 20 – 30 litros /segundo, que ha transportado hasta no hace muchos años. En resumen, un monumento impresionante, que no deja de sorprender a todo aquel que se acerca a pasar un magnífico día en este precioso rincón de Castilla.

 

Historia del Acueducto de Segovia

No existe certeza sobre la fecha exacta de la construcción del Acueducto de Segovia. Fijándonos en su estilo arquitectónico o los hallazgos arqueológicos realizados, podríamos situarla entre finales del s. I d. C e inicios del II d.C. en tiempos del emperador Trajano.

Pero verdaderamente, se trata de una obra cuyo mantenimiento y renovación se ha ido extendiendo a lo largo de los siglos. Por ejemplo, en época de los Reyes Católicos se sustituyeron los antiguos canales por unos de granito que permanecen hoy en día.

Años más tarde, en el siglo XVI se añadieron las estatuas de la Fuencisla y San Esteban.

No fue hasta 1992 cuando se prohibió el paso del tráfico por debajo de sus arcos, pero pese a esta medida, la contaminación ambiental sigue suponiendo la principal amenaza para la conservación de esta obra, que encuentra su mejor definición en la palabra “espectacular”.

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La Leyenda del Acueducto de Segovia

Detrás de un edificio o monumento histórico siempre suele haber una leyenda y más cuando se trata de una obra con miles de años de antigüedad. En este caso, el mito nos cuenta que una niña que tenía que ir a recoger agua a diario hasta lo alto de la montaña, una noche vendió su alma al diablo a cambio de que construyera algún sistema para transportar el agua a la ciudad antes del amanecer. Pero rápidamente se arrepintió del trato y se pasó el resto de la noche rezando.

Justo cuando sólo quedaba una piedra para terminar el que hoy conocemos como Acueducto de Segovia, el gallo cantó anunciando la llegada de un nuevo día y provocando el fracaso del diablo, quien no pudo arrebatar el alma finalmente a la pobre niña. Según cuenta la Leyenda, el hueco de dicha piedra es donde ahora se encuentra la estatua de la Virgen de la Fuencisla.

No sabemos cuánto habrá de cierto en la historia, pero lo que sí tenemos claro es que hablamos de una de las mayores maravillas arquitectónicas del mundo y que si combinas su visita con la degustación de un buen cochinillo de Segovia, no la olvidarás en la vida.

Descripción
Fecha
Nombre
Acueducto de Segovia
Valoración
5

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El placer de comer en Segovia

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